En la industria de los videojuegos hay cosas que no se tocan. Igual que en el fútbol están Pelé o Maradona, Messi o Cristiano, en las consolas hay un rey indiscutible sentado en el trono desde 1998: The Legend of Zelda: Ocarina of Time. Lleva más de veinticinco años mirando a todo el mundo por encima del hombro con su nota casi perfecta en la crítica. Pero ojo, porque en el horizonte asoma un huracán de proporciones bíblicas. Grand Theft Auto VI (GTA 6) viene pidiendo paso con la sutileza de un elefante en una cacharrería, y la guerra por el título a mejor juego de la historia acaba de empezar.
El abuelo intocable: por qué Ocarina of Time es leyenda
Para los padres que peinan canas, recordar el Ocarina of Time de la Nintendo 64 es volver a la infancia. Aquel cartucho revolucionó la forma en que nos movíamos en mundos en tres dimensiones y nos dejó a todos con la boca abierta. A día de hoy, ostenta un 99 sobre 100 en Metacritic (el portal que hace la media de todas las críticas del mundo). Sacar esa nota es el equivalente a sacar un 10 en matemáticas en selectividad sin haber estudiado. Una brutalidad que ningún otro juego, por muchos millones de euros que haya costado, ha logrado igualar. Es el niño mimado de la historia.
El aspirante al trono: GTA 6 y el peso del mundo
Y en el otro lado del cuadrilátero tenemos al aspirante de los pesos pesados. Los chavales (y los no tan chavales) llevan una década subiéndose por las paredes esperando GTA 6. Rockstar Games se está gastando el presupuesto equivalente al de un país pequeño para crear una recreación de Miami tan realista que casi puedes oler la crema solar. Sabemos que va a reventar todos los récords de ventas el mismo día de salida, de eso no hay duda. La verdadera pregunta es: ¿será tan perfecto a nivel técnico y de guion como para que toda la crítica mundial se ponga de acuerdo y le dé ese anhelado 99 o incluso el 100?
¿Se puede comparar la magia de Nintendo con la locura de Rockstar?
En el fondo, esto es como comparar un buen plato de jamón con una hamburguesa espectacular; los dos están buenísimos pero son para momentos distintos. El Zelda original es pura magia, fantasía y puzzles que te hacían estrujarte el cerebro. GTA 6 va a ser adrenalina pura, atracos a mano armada y sátira de la sociedad actual.
Lo que está claro es que el choque generacional va a ser precioso. Veremos si la tecnología punta y la locura hiperrealista del nuevo GTA logran jubilar al héroe de las orejas puntiagudas. Pase lo que pase, los que salimos ganando somos nosotros, que nos lo vamos a pasar en grande jugando con el mando en las manos.















