Seguimos hablando de despidos en XBox. Si pensabas que el culebrón corporativo de Microsoft había terminado tras digerir la compra de Activision Blizzard, te equivocabas. Las oficinas de Redmond vuelven a oler a cartón de mudanza. En un movimiento que demuestra que la digestión de la compañía está siendo de todo menos pacífica, Xbox ha anunciado un nuevo tijeretazo que se lleva por delante a 268 trabajadores y, de paso, fulmina la identidad del estudio encargado de su franquicia más legendaria.
En El Jugador 2 metemos el bisturí en este cóctel de recortes y lavados de cara que deja claro que Tito Phil y su junta directiva todavía están improvisando los planos del mastodonte que han creado.
✂️ 268 despidos: Dinamitando la estructura de publicación
No son números al azar. Estos 268 nuevos despidos no solo engrosan la ya dramática lista negra de la industria del videojuego, sino que apuntan directamente a la sala de máquinas corporativa de Xbox. Según la información adelantada por los compañeros de AnaitGames, este recorte afecta de lleno a la estructura de publicación y al soporte corporativo, desequilibrando el reparto de pesos interno.
¿Qué significa esto en el idioma de la calle? Que Microsoft está descompensando su propio ecosistema. Mientras gastan cifras equivalentes al PIB de un país pequeño en comprar gigantes y llenarse la boca con el Game Pass, están adelgazando drásticamente los departamentos encargados de gestionar, coordinar y publicar los juegos que sostienen la base operativa. Es como comprarte una flota de Ferraris y despedir a los mecánicos para ahorrar en nóminas.
🔫 Adiós 343 Industries, hola «Halo Studios»
Y como las malas noticias corporativas siempre entran mejor con un poco de humo y marketing, la carnicería laboral ha venido acompañada de un anuncio que huele a botón del pánico: 343 Industries deja de existir tal y como la conocíamos para rebautizarse como Halo Studios.
Después de años de tropiezos, promesas a medias y un Halo Infinite que no fue el salvavidas mesiánico que el Jefe Maestro necesitaba, Microsoft ha decidido hacer un «borrón y cuenta nueva». Este reinicio no es solo un cambio de chapa en la puerta de la oficina. El nuevo Halo Studios abandona por fin su problemático motor gráfico propio (el Slipspace Engine) para abrazar el estándar absoluto de la industria: el Unreal Engine 5.
La promesa oficial es que tienen «múltiples proyectos» de la saga en desarrollo simultáneo. Pero la lectura entre líneas es clarísima: están intentando matar el estigma de ineficacia que arrastraba la marca 343 Industries, confiando en que un cambio de nombre y de tecnología sean suficientes para resucitar al buque insignia de la consola.
📉 ¿Crisis de identidad?
La estampa general es la de un gigante con los pies de barro. Xbox sigue sacrificando músculo operativo y talento humano para cuadrar unos balances financieros que crujen tras las macrocompras, mientras su mascota histórica se prepara para su enésimo renacimiento cruzando los dedos para que, esta vez sí, den en el clavo.















