Sabíamos que Grand Theft Auto VI iba a romper todos los récords de la industria y a generar titulares diarios hasta su lanzamiento, pero no esperábamos que el primer gran incendio llegara por culpa de una caja de cartón. Rockstar ha presentado oficialmente la Collector’s Box del título y la comunidad ha tardado exactamente cinco minutos en sacar las antorchas a pasear.
Y no es para menos. En El Jugador 2 hemos estado buceando por los foros y portales como Notebookcheck, y el consenso es absoluto: los fans se sienten insultados ante lo que consideran un auténtico atraco a mano armada a la nostalgia y al hype.
400 pavos y ni rastro del disco para jugar
Vamos a quitar la tirita rápido: la broma cuesta 400 euros (o 400 dólares). Un precio astronómico que te hace pensar en figuras de resina a escala 1:4 o réplicas metálicas. Pero el verdadero bofetón de realidad te lo llevas cuando lees la letra pequeña: el paquete no incluye el videojuego.
Exacto. Vas a pagar casi el precio de una consola de actual generación por una caja de merchandising, y luego vas a tener que ir a la tienda a soltar otros 80 euros por la copia estándar para poder jugar en Leonida el próximo 19 de noviembre de 2026. Si bien es cierto que Rockstar ya hizo esta misma jugada de vender la caja por separado con Red Dead Redemption 2, la gran diferencia es que aquella costaba 99 euros. Multiplicar el precio por cuatro sin meter el juego ha sido la gota que ha colmado el vaso.
¿Qué lleva la caja para valer ese pastizal?
Aquí es donde entra la avalancha de críticas que tachan el contenido de «barato y de mal gusto». Por 400 euros, la caja ofrece 11 artículos físicos que parecen sacados más de un mercadillo para guiris en la playa que de una edición prémium de la franquicia más importante del mundo.
Entre los regalitos encontramos unas gafas de sol Oakley Frogskins, una riñonera, una gorra, pegatinas, pines esmaltados en una lata, un vaso de chupito, un llavero y un póster del mapa de Leonida. El supuesto «plato fuerte» para justificar el precio es una figura de Macca the Gator (el famoso caimán).
La comunidad no ha tardado en despedazar la oferta, argumentando que una colección de accesorios de plástico y tela de cuestionable calidad no justifica de ninguna manera esa etiqueta de precio. Rockstar sabe que tiene el juego más esperado de la década entre manos y parece dispuesta a exprimir hasta el último céntimo de sus fans más acérrimos. La pregunta ahora es: ¿pasarán por el aro los coleccionistas o se quedarán los almacenes llenos de caimanes de plástico?



















